La revisión de una empresa comienza por identificar el objeto de la operación. Comprar participaciones, adquirir activos o transmitir una unidad de negocio exige una documentación diferente y puede requerir consentimiento de terceros.
Estructura societaria y cifras
Reúne estatutos, reparto de capital, pactos, actas relevantes, cuentas y cifras actualizadas. Incluye préstamos, garantías, relaciones con vinculados y cualquier limitación que pueda afectar a la transmisión.
Contratos y activos que permiten continuar
Prepara contratos de clientes y proveedores, arrendamientos, financiación y documentación de permisos, personal, marcas y software relevantes. Identifica qué activo es imprescindible y quién es su titular. Añade reclamaciones y contingencias conocidas.
Oferta, calendario y condiciones
Aporta la carta de intenciones o propuesta completa, incluidos exclusividad, confidencialidad, precio y condiciones de cierre. Explica si actúas como comprador o vendedor y qué cuestiones continúan abiertas.
La carpeta debe organizarse con control de versiones y acceso conforme a los acuerdos de confidencialidad. El alcance de la revisión se concreta según la operación; una lista inicial no acredita por sí sola que se hayan revisado todos los riesgos.